¡Venid y veréis!

Jn 1,38-39

 
 
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¡Salesianos por un mes!

 
 
 
 

Un día en la vida de los Magones...

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En este artículo vamos a dar respuesta a una de las preguntas más repetidas este año en el Campamento Urbano ¿Qué es lo que hace un Magone? ¿A qué se dedican cuando no están en el campo de Fútbol? Tras haber escuchado miles de respuestas (a cual más rara) vamos a revelarlo claramente. Ahí va:

Un Magone comienza su jornada muy temprano: a las 8.30 de la mañana (y es que, al que madruga, Dios le ayuda) aproximadamente...porque lo cierto es que a alguno se le pegan las sábanas. Tras asearse un poquito (sombra aquí y sobra allá) tienen el desayuno en común y, después, la oración, porque solo se empieza bien desde el cielo.

Después de rezar bajan volando (realmente van en coche) para la parroquia donde se reúnen con los animadores. Allí se programa el día y se reparten las tareas y, después, sin perder nada de tiempo, se va corriendo al campo de fútbol donde ya esperan algunos chavales que ayudan a la limpieza.

Durante la mañana, un buen Magone se multiplica: está en el bar, habla con algún grupo, visita los talleres, arbitra un partido de fútbol y le queda tiempo para buscar a los chavales que se apartan y dedicarles una buena palabra. Y, después de esto, como el obrero tiene derecho a su salario, los Magones recogen todo, lo ordenan y suben a comer.

Y ahora viene la parte interesante: ¿qué hace un Magone por la tarde? Pues no, no están todo el rato durmiendo la siesta, ya quisiéramos, sino que, después de comer y de darnos un refrescón en la piscina (sí, tenemos piscina) los Magones tienen su formación donde su director, Don Sergio, les habla de los salesianos, de Don Bosco, del Señor, de la Liturgia...tras la formación se tiene un momento de limpieza y, después, la celebración de la Eucaristía. Tras la Eucaristía un buen Magone comienza a trabajar ya para el día siguiente o a preparar las cosas de la velada. Tras esto se tiene el tiempo de ducha y aseo (otra vez) y la cena. Después de cenar se baja corriendo de nuevo al pueblo para la velada.

Después de la Velada, los Magones tienen una sencilla oración de acción de gracias y se acuestan entre bromas, risas y algún bostezo.

Pero no todo queda ahí. Los Magones, como comunidad, también tienen sus momentos de silencio, de reunión y de dispersión...diversión quería decir...y es que los domingos los dedicamos a los paseos y excursiones varias.

Como se puede ver, la vida de un Magone es de todos menos aburrida (no hay tiempo para aburrirse), en ella hay comunidad, hay jóvenes, hay alegría, hay amistad verdadera y profunda, hay oración y, sobre todo, hay un montón de cosas que hacer para entregarse a los demás. Un buen Magone, viviendo como vive, acaba descubriendo que la vida solo tiene sentido cuando uno la dedica a hacer felices a los demás. Por eso, Magone eres tú y Magone somos todos!